lunes, 7 de agosto de 2017

Una primavera inusual.

Era una primavera inusual. Ya no daba más, y sólo veía blanco y azul. Uno que otro rostro conocido igual o más preocupado que el mío. Y muchos, pero muchos, rostros desconocidos, pero no me importaba tampoco. Mi objetivo era hacer lo necesario para que ese vaivén de momentos que cada noche después de la cena estará en mi cabeza, desaparezca por completo y sólo perdure materializado en partículas de memoria para mi cabecita. Aunque, yo muy bien sabía, que el final de ese momento sería el comienzo de la más pura y eterna felicidad para mi vida. Y para la tuya.
Te vi. Vos sí que estabas calmo. Como en cámara lenta recuerdo mi cara de asustada, toda transpirando, y vos al frente mio sonriendo. Diciéndome sin hablar que todo, pero absolutamente todo, iba a estar bien. Que vos ibas a estar ahí en el preciso momento en que lo más importante de nuestras vidas ocurra. Que me ibas a dejar tranquila, te ibas a encargar de todo; y aún más, ibas a cuidarme y a seguir haciéndome sentir cosas que jamás habría pensado que algún día de mi vida podría llegar a conocer. 
Y ocurrió. Vos me miraste, sonreíste, y lloraste. Todo al mismo tiempo. Y yo no era yo. Yo ya no era persona. Yo solo quería que mi alma descanse y se adentre a esto nuevo. Yo solo pensaba en lo sanadora y pacificadora que es tu voz. Encantadora. Así sos todo vos. 
Lo agarraste, como si fuera la cosa más hermosa, delicada y angelical que en tu vida viste. Y eso era. Llorabas, me acuerdo. Lo acercaste muy, muy, suavemente a tu boca y le diste el primer beso de toda su vida, y él dejó de llorar. Me lo trajiste y yo, al fin, después de tanto, y después de vos, vi por primera vez los ojos de la felicidad. Grandes y cafés, como los tuyos. Los dos pares de ojos más hermosos que vi. Las dos miradas más puras que sentí. Las dos personas que más amaba en el mundo estaban juntas, y eso fue un milagro, que sin querer queriendo muchísimo, un día me regalaste. 

Sos un sueño.

domingo, 2 de abril de 2017

100 cosas que probablemente no sabías de mí. Deluxe edition.

El trece de enero de hace dos años atrás -2015-, entre la poca inspiración y la desesperación por publicar loquesea, me vi obligada a escribir un post fuera de lo normal, que ni me gustaba ni me gusta: una extensa y aburrida lista que no entiendo cómo alguien pudo haber leído, si es que alguien la leyó. Una lista de cien cosas personales para lograr que mis valientes lectores me conozcan un poco más. Un poco egoísta, ya que solo publiqué lo que quería que conocieran de mí, sin preguntar antes qué querían conocer de mi realmente. [Aquí el LINK de la susodicha: http://xwhathepunx.blogspot.com.ar/2015/01/100-cosas-que-probablemente-no-sabias.html ]

Hoy, revisando mi blog, mientras moría de vergüenza por mis propios escritos, me decidí a actualizar dicha lista, ya que han sucedido muchísimos cambios en mi vida después de dos años de tal publicación. 
Y esta vez, además de ser egoísta y publicar lo que quiero, voy a habilitar una sección de preguntas (la habilito ya mismo, en los [COMENTARIOS], no es que hay algo especial ni nada por el estilo); para que pregunten lo que quieran. Yo contestaré todo sin ningún problema, con la verdad y nada más que la verdad. Creo.
En fin, que lo disfruten. 
Volví.
Camila.-

100 cosas que probablemente no sabías de mí. 
1) Me llamo Camila Guadalupe.
2) Me apellido Román. Como Riquelme, pero es un apellido, no un nombre.
3) Sigo siendo de Boca pero ahora con una visión un poco más objetiva y despectiva.
4) Tengo dos tatuajes.
5) Hago el amor bastante de seguido con la persona de la cual me enamoré perdidamente.
6) Tuve sexo con la persona a la que le tengo ganas desde los 14 años. Y sigo teniéndolo.
7) Sigo siendo tímida pero ahora con matices de caradurez.
8) Sigo sin saber hacer el repulgue de la empanada convencional. Pero sí se hacer muy buenas empanas árabes.
9) No me importa el dinero ni lo material. Pero me desespero porque llegue la fecha en la que me depositan el sueldo.
10) Sigo riéndome mucho y de cualquier cosa. Pero ahora está bastante equilibrado con llorar.
11) Extraño más que a nada en el mundo a mi abuelo Juli que injustamente falleció el 14 de Julio de 2015.
12) Sigo prefiriendo pasar una tarde sola con mi mamá antes que salir con mis amigas.
13) Aprendí a sobrevivir y a no frustrarme en los lugares donde hay mucha gente.
14) Odio que me miren y/o intimiden.
15) Estoy recuperando la confianza en mí misma. Es un proceso muy largo y duro.
16) Estoy recuperándome de una enfermedad que me hizo muy mal: ansiedad.
17) Mi mayor miedo es quedarme sola.
18) Amo cantar y bailar.
19) Soy profesora de inglés, egresada de la Universidad de Cambridge.
20) El año pasado escribí mi primer libro y ahora está en proceso el segundo.
21) Sueño con dedicarme a la escritura.
22) Soy una persona muy directa y sincera.
23) Me gusta mucho cocinar.
24) Bailo y canto a escondidas, y por supuesto cuando estoy sola en casa.
25) Mi familia, mi novio, y mis mascotas son lo que más amo en el mundo.
26) Mi banda favorita es Green Day.
27) Mis colores favoritos son el rosa, el naranja y el turquesa.
28) Pienso que el arte es lo mejor de este mundo.
29) Amo a mis perros y a mi gatita, y cada vez que pienso que van a morir algún día, me largo a llorar.
30) En el 2015 apareció en mi vida una gatita callejera preciosa a la que llamé Frida Kahlo, la cual una moto chocó y la mató. Desde entonces tengo un agujero profundo en mi corazón.
31) Amo estar en mi casa.
32) Todos mis bisabuelos murieron. Y ahora solo me quedan tres abuelos.
33) Pienso que la Educación es el principio de la solución.
34) Sueño con vivir en Canadá.
35) Fui abanderada en la primaria, la secundaria, y siempre tuve un promedio alto.
36) Me rebajo bastante ante los demás pero la realidad es que me quiero mucho.
37) Me gusto mucho desnuda.
38) Creo en Dios.
39) Mi comida favorita es la pizza.
40) Amo el fernet.
41) Mis películas animadas favoritas son Monsters Inc, Lilo & Stich, y Spirit.
42) No fumo, ni me drogo, y ambas cosas me parecen hábitos desagradables y horribles.
43) Me encantaría ser independiente. En todo sentido. 
44) Uno de mis sueños es que me escriban una canción.
45) Intento de jamás dejar que mi cuerpo rija mi autoestima.
46) Tuve el pelo de todos los colores del arco iris. Actualmente, tengo el pelo virgen.
47) Siento que las manos son algo muy importante de nuestras vidas.
48) Sin lentes no veo absolutamente nada.
49) Mido 1.55m.
50) Creo que doy buenos consejos.
51) El año que viene seré oficialmente una periodista nacional.
52) Miro porno.
53) Cumplo años el 20 de Noviembre y me parece una fecha hermosa.
54) Me aburro mucho de la gente.
55) No se qué haría si no tuviera pasiones que me motiven.
56) Soy muy histérica y celosa.
57) Pienso que la Argentina es un país hermoso y no me gustaría haber nacido en otro país, pero actualmente no me gustaría vivir en él.
58) Admiro mucho a las mujeres y me gustaría que tuvieran un papel más importante en nuestras vidas.
59) Insulto mucho. Decir malas palabras es una de mis actividades favoritas.
60) Al despertar cada día me pongo como objetivo intentar ser un poco más buena persona.
61) No se usar tacos.
62) Unas de las cosas que más amo es andar en patas y en bolas.
63) Amo mi soledad
64) Amo el verano, odio el invierno.
65) Odio que me insistan como también insistir.
66) Conocí al amor de mi vida y formamos una familia hermosa.
67) No conozco la nieve.
68) Lloro mucho, a veces de felicidad.
69) Soy muy sensible y emotiva.
70) Amo mi personalidad.
71) Las cosas preferidas mías son mi pelo y mis labios.
72) Me gusta que me presten atención.
73) Tengo miedo a morir joven.
74) Sueño con casarme en Hawai.
75) Me encanta el orden y la limpieza.
76) Ronco mucho cuando duermo.
77) Tengo un tic en el pie.
78) Siempre tengo rico olor.
79) Soy morbosa.
80) Aprendí a andar en bicicleta sin rueditas a los diez años.
81) Aprendí las tablas del dos hasta la del siete a los cuatro años.
82) Amo la ternura.
83) Estoy aprendiendo a tejer.
84) Me encantan las nubes y las estrellas.
85) Me encantan la astronomía y la ciencia.
86) Creo mucho en el destino.
87) Amo ser mujer.
88) Fui una persona muy depresiva.
89) Hoy soy feliz.
90) Siento que todos somos iguales.
91) Me angustio bastante de seguido.
92) Mi fruta favorita es el pomelo rosado.
93) Me gusta el punk rock y las mentes sucias revolucionarias.
94) Nunca vi de cerca un caballito de mar y muero por hacerlo.
95) Me dan miedo las alturas.
96) Amo la saga completa de Rocky Balboa.
97) Sueño con tener tres hijos.
98) Extraño mucho.
99) Me gusta mi cola.
100) Me gusta mucho escribir en mi blog. 

¿Vieron que crecí?

domingo, 31 de julio de 2016

Improvisación de amor

Nahue, hoy tenía ganas de escribirte una canción...

Me había decidido 
mucho antes de partir,
antes de buscar el mapa,
y antes de encontrar la ruta.

Quería concretarlo 
y nada lo iba a impedir.
Ni el miedo, ni mi pobreza,
ni la opinión de alguien más.

La espera se hizo larga 
y mis ganas sólo crecían.
Quería sonreírle a la nada,
feliz porque lo logré.

Luego correr a contártelo todo.
Desde el primer pie que puse
 hasta el último paso que di.
Y vos estabas ahí.

Entonces,
me puse la ropa indicada para el triunfo, 
después de pensarlo por días, 
no cualquier cosa quedaba bien.

Una botellita de agua 
y un tarrito de confianza.
Como cien kilos de amor, 
más mil quinientos de fe.

Y me fui, y llegué y lo logré.

Pero antes,
puse el pie sobre la línea de partida, 
y con mis ojos achinados 
visualicé la meta invisible.

Junte aire en mi pulmones 
y comencé a correr,
nada me detenía, 
ni el hoy, ni el ayer.

La cruz en mi mano transpiraba lava,
demasiado calor en mi cuerpo de mujer.
Mis pies apenas se veían, yo flotaba.
Ni siquiera me encontraba en mi propio ser.

Y me fui, y llegué, y lo logré.

Y no voy decir 
que el miedo no llegó, 
porque aunque no lo creas, 
EL MIEDO FUE MI MOTIVACIÓN.

Pero, 
¿qué pasó?.
Tus ojos vi.
¿Cómo podría tener miedo a algo cuando me miras así?

Y me fui, y llegué, y te encontré.

La meta eran tus manos abiertas,
extensión de tus brazos también abiertos, dando calor.
Tu piel blanca, tu pureza, y tu consideración. 
Ya llegaba, te veía, y perdía la razón.

Es que llegué, lo logré, te encontré.
Y nos fuimos, lo logramos, 
nos tenemos, nos amamos, 
y corremos de la mano

EN BUSCA DE ÉL.

sábado, 11 de junio de 2016

Té de Margaritas

Tu comisura derecha, mía siempre, por cierto

está indefinida y esperando un beso.
La del lado izquierdo se pone celosa, le digo que espere su turno,
su expectativa es grande y su beso va a ser profundo.

Las comisuras que se encuentran en los márgenes de tu boca
son los hoyuelos de mis recuerdos y me vuelven loca.

Casi que me destiño, me quedo sin palabras.

Se me van los colores y me pongo gris,
y eso que todavía no hablé de tu nariz.

Derechita y poco descriptible, pero ¿cómo no desearla si es el tobogán que me conduce a tus labios?
Esos hermosos rojitos que deseo a diario.


Mi deseo de cumpleaños es nadar en tu piel

En Navidad pido eso también.
En Año Nuevo el deseo cambia, ahí deseo nadar en tu almohada
Ella guarda más que yo: tu pelo húmedo, tu olor, la forma de tu cabeza. 
Guarda tu sueños, guarda tu alma.


Y luego subo por inercia y por deseo,

Y me inunda un fuego.
Me quema el corazón. Mis tímpanos estallan
aun así, cuando veo tus ojos siento calma.
Profundos y puros, de la gama de colores de tu alma,
me muestran tu esencia y paz irradian.


Te tuve lejos y te tuve cerca, pero te tuve 

Y sostuve
Un puñado de buenas intenciones y amor de pasiones 
La pasión que me lleva a hoy estar con vos y ser feliz.
Ser leve, ser veloz, ser verdadera y un poco feroz. 

Es que no voy a dejar de defenderte
mucho menos de entenderte.


Pronto va a llegar el día en que hables a mi ombligo, luego mires a tu alrededor y veas algo todo tuyo, todo mío. 

Pronto va a llegar el día en que hables a mi ombligo, 
y te vas a encontrar tomando té de margaritas conmigo.

domingo, 8 de mayo de 2016

Prosa para Agustín II: Noches de canciones

Guadalupe se destacaba por sus buenas ideas. Frecuentemente se le prendía la lamparita. Agustín la seguía, es que ella lo atrapaba persuadiéndolo. Ella sería una muy buena comerciante. Pero su audacia convenciendo no viene al caso, aunque sí una de sus ideas. Una brillante, que no van a dejar de rememorar.
Un día salieron a andar en bici, como todos los martes. Iban a la par, ninguno más rápido o lento que el otro. Sólo hacían una fila india cuando el camino era muy estrecho o debían esquivar algún bache de la calle de tierra. Siempre tomaban la misma calle, por la cual rara vez cruzaba algún coche. Se dirigían al parque, llevaban su jugo y sus galletitas. Él un libro y ella una almohadita, es que siempre se dormía. 
Llegaron y acomodaron las bicicletas sobre su árbol favorito, y bajo la sombra del mismo tendieron una mantita amarillenta -era blanca- con puntitos rosados. Lo hicieron juntos, cada uno agarraba dos extremos de la sábana, y se miraban mientras la colocaban sobre el verdechillón pasto. Él se sentaba como siempre, cruzando las piernas, y sin decir nada, la invitaba a que se recueste junto con su almohada para descansar un poco mientras él disfrutaba de su lectura. Así lo hicieron.
Él, de vez en cuando, quitaba la mirada de su libro para verla dormir, pero éste día, todas las veces que la vio queriendo verla dormir, la vio despierta. Guadalupe refunfuñaba y viraba su cuerpo buscando alguna posición cómoda, pero en realidad lo que no arribaba era el sueño. Agustín apartó su libro, pues no era más importante que su amada, y le preguntó qué le pasaba. A lo que ella contestó "estoy aburrida". Él se sorprendió. Pero si siempre hacían lo mismo y siempre disfrutaban hacerlo, es más, cada vez disfrutaban más. "Si, pero estoy aburrida igual", volvió a clamar Guadalupe. 
Agustín no sabía muy bien qué proponerle, porque ella no era muy simple, y mucho menos conformista. Si pensaba proponerle algo debía ser algo deslumbrante, para nada convencional, mejor aún si nunca antes fue propuesto en la historia de la humanidad. Así de difícil era ella, o tal vez demasiado simple. Él la amaba tanto que encontraba ternura en los sollozos quejosos de su novia; mientras ella, pensaba. Hacía fuerza con sus neuronitas, es que no podía seguir así de aburrida, debía urgentemente encontrar algo que la hiciera desaburrirse, pero a su vez que pueda disfrutar junto con su amado. 
Guadalupe ya estaba casi al borde de las lágrimas por no poder encontrar alguna alternativa para salir del aburrimiento de la siesta del martes primaveral bajo el árbol que hacía tres meses venía viendo semanalmente. Agustín la abrazaba y la consolaba, es que ella era un poco fatalista, y el simplemente no podía dejar de morirse de amor. Pero llegó. Sí. Llegó la idea. Arribó como una descarga eléctrica a su cabecita. Ella dio un salto y se retiró de las piernas de Agustín. Lo miró fijo, con una sonrisa de oreja a oreja, con la boca muequeando como si fuese a decir algo pero sin poder maniobrar bien los labios para que las palabras salgan ordenadamente y formen parte de frases coherentes.
Él le dijo "decime", y ella respondió: "Tengo una idea, se llama "noches de canciones". Más que una idea es un compromiso, es un pacto. Tenemos que tomarlo con seriedad, porque sería eso una demostración de amor muy grande. Se trata de regalarnos una hermosa canción todas las noches sin falta. La que queramos, la que pensemos que mejor describe al otro, o nos identifica frente al otro". 
Agustín reía porque la idea le parecía fascinante y graciosa, ¿cómo pudo ser que una personita haya tenido semejante pensamiento de amor?. Y ¿saben qué?, él aceptó. Cuando Guadalupe vio a su novio asentir con la cabeza, volvió a darle la espalda y lentamente volvió a recostarse en sus piernas. No pasaron más de tres minutos y ella durmió profundamente. Él, aún dentro de una grata sorpresa, agarró su libro y continuó leyéndolo. Obviamente, a cada ratito despegaba sus ojos del libro para ver que Guadalupe esté durmiendo en paz. 
Hoy hace dos meses que se mandan una canción todas las noches, y no fallaron ni un solo día, porque es un compromiso que se lo tomaron en serio. ¿Existe acto de amor más puro? Buscar la canción para el otro y esperar con ansias la canción que uno iba a recibir. Las "noches de canciones" los hicieron unirse aún más; las palabras siempre alcanzaron (aunque a veces era difícil encontrarlas), pero una hermosa canción por día no hacía más que llenarles el corazón. 
Casi seis meses de novios, casi seis meses que vienen teniendo el mejor momento de sus vidas. ¿Qué vendrá después? ¿Alguna nueva idea? Nadie sabe, ni ellos siquiera. Lo que sí saben ellos, y sabemos todos, es que su amor, tan sano y sincero, nunca jamás dejará de crecer.

La primera canción que Guadalupe le regaló a Agustín fue "I like you" de Morrissey, y la primera que él le dio a ella fue "Dreams" de The Cranberries 





domingo, 1 de mayo de 2016

Prosa para Agustín I: Caminata lunar

A dormir, mi amor, que la luna ya está en su apogeo. Dame la mano que hoy damos una caminata lunar. Te voy a llevar por donde puedas juntar estrellas y guardarlas en tus bolsillos, así después las metemos en el café, cuales terrones de azúcar. Y una que otra estrella fugáz vas a encontrar; cométela rápido como si fuese una vainilla.
Cuando terminemos de juntar estrellas, podemos hacer castillos de queso y no comerlos. Qué lindo es jugar a que las cosas son de verdad. Más tarde recolectamos lágrimas sueltas y brillosas, que dejaron caer todos los seres de la luna, y armamos un manantial gigante con aspecto de espejo, así cualquiera que quiera verse en él vería sus lágrimas, y vería lo que sufrió, y vería lo que vale, y sonreiría. Sólo vos tenés la capacidad de hacer tanto bien.
Cuando terminemos de hacer bien a todos los seres de la luna, vamos a juntar flores y a contarles nuestros sueños. Vamos a acariciar sus pétalos hasta que se estremezcan del cosquilleo y nos pidan basta, y cuando nos pidan basta vamos a darles un beso. 
Después podés recostarte en mi pecho, y escuchar tu canción favorita. Yo voy a pedirle a mi corazón que con sus latidos la imite, así podés tararear y yo siento una vibración en tu espalda, que me indica que te sentís en plenitud. Y así soy canción y vago por tus venas, y chapoteo en los oasis de tu ser y me zambullo en el pocito de tu iris, y nado. Y nado. Y logro ver las imágenes que más querés. Las primeras ante tus ojos; que son yo llorando, yo riendo, yo hablando, yo cantando, yo viviendo. 
El amor de mi corazón está al tope, se me desborda el pecho. Por eso vuelvo a ser carne y sigo a tu lado, físicamente, como merecemos desde el primer momento. Y te abrazo con todas las fuerzas de mi vida y de otras vidas también. Con vos a mi lado no existen universos paralelos, sólo un universo infinito, que pretendo recorrer con vos. Me hiciste nacer inmortal en tu corazón.
Vos dame un beso. Uno de esos que sólo vos sabés dar, de esos que trasmiten vida y energía, que llegan instantáneamente al punto centro de mi corazón y mi alma, y a la activan para volver a dar una caminata lunar mañana.

martes, 12 de abril de 2016

Mi Príncipe de Asturias

Con el impulso de un veintiuno de Septiembre apareciste en mi vida,
como una flor que debe nacer y que crece con dulzura.
Que gira en torno al sol y llora al ver la luna,
cual gineceo me invita a reír y baña con su polen mis días.


Con partículas de amor en la superficie de tu ser,
tan microscópicas como ellas saben ser.
Bajo el sol lo único que hacés es brillar
con tanta majestuosidad que las estrellas mueren de envidia.


Tus pétalos desparramados en mi jardín, armando senderos de vida.
Construyendo el camino de mi verdad, descaradamente robándome sonrisas.
Tu tallo tan fuerte, tan firme, en su totalidad de armonía
encuentro en él el sentido y me estremezco al sentir tu piel.


Y cierro los ojos y me mareo, nunca antes había tocado el cielo.
La ironía de que me hagas llegar al cielo poniéndome los pies sobre la tierra.
Es que tu bondad es el edén y allí yo soy la reina,
quien reina como puede o como le parece, con la motivación de que vivís bajo mis alas.


El contorno que dibujo con mis yemas en tu espalda es blanco y no duele.
Marco en vos mi verdad al decirte que hoy no pienso alejarme, 
ni lo voy a pensar en una luna azul, cuando las circunstancias se den vuelta
y la gente no encuentre razón.


Ni cuando la peor catástrofe jamás vista se avecine, me voy a alejar.
Ni cuando el mundo piense que no tiene motivo para vivir, me voy a alejar.
Porque el mundo no tendrá motivo pero yo si, entonces no voy a caer ni a morir.
Me hiciste nacer inmortal en tu corazón.


Me desviaste de mi camino aburrido y me introdujiste a la travesía de la felicidad.
Porque hoy tengo en mis manos el corazón más hermoso de la tierra.
La mente y el alma más puras jamás vistas,
que castigan con un fuego profundo todas mis ideas y las vuelven flor.


Flor como vos, que solo da luz e irradia color.
Así que, Príncipe de Asturias de mi corazón, no me sueltes la mano.
Yo prometo no soltar el hilo que ata tu ser con el mío,
y hacer todo lo posible porque no deje de crecer este amor.

jueves, 10 de marzo de 2016

Petricor.

Hace un año y medio que estoy en este lugar. Los demás me aprietan y no me puedo zafar. A veces cuando alguien viene a buscar a alguno de mis compañeros puedo estirarme un poco, otras veces nuestra dueña temporal pone a más compañeros en el mismo estante y así estoy sin respirar por días. 
He tenido dueños temporales. Bastantes diría yo. Desde que mis hojas fueron impresas en 1996 he pasado por varias casas, por varias familias, por varios pueblos, y he causado varios efectos. Recuerdo que en el 2005 una señora mayor me llevó a su casa y me tuvo allí por un mes, hasta que se dio cuenta que me tenía que devolver. Lo más gracioso de todo fue que en todo el mes no me leyó ni una sola vez. Vivía en su cartera, fue la dueña temporal más loca que tuve.
Éste lugar que me tocó en el estante no está tan mal. O tal vez ya me acostumbré. Estoy sobre la pared del estante, pegada a la madera, lo cual me gusta porque cuando hay humedad se desprende un olorcito a pino muy lindo. A mi derecha se encuentra una larga fila. Mis compañeros generalmente son veinte, a veces veinticinco, a veces quince. Pero nunca más de veinticinco, o menos de quince. Mis compañeros son buenos, a algunos los conozco hace bastante, a otros hace poco. Hay unos terceros que extraño mucho, tenían buenas historias para contar. Pero somos constantemente reemplazados. A veces algunas personas deciden dejar de ser dueños temporales y comenzar a ser dueños permanentes. Entonces pagan por mis compañeros, o los canjean por otros compañeros. Debe ser lindo tener un dueño permanente, me gustaría mucho que me suceda algún día. De igual modo, no puedo quejarme, la señora de la biblioteca siempre nos pasa un trapito o tira un perfume muy rico por los pasillos que hay entre estantes. Eso si, dormimos temprano. 
La estantería en la cual estoy, que es una de las cientos que tiene la biblioteca, consta de diez estantes. Yo estoy en la estantería número uno, la más próxima a la puerta, y en el estante número siete, es decir, a la altura de los ojos de una persona promedio, o de alguien ligeramente arriba de la estatura promedio. Por eso es raro. Es raro que encontrándome en la primer estantería de la biblioteca, y más aún en el estante número siete, sean muy pocas las personas que fijan su mirada en mí. Debo admitir que cuando me ven e inclinan un poquito su cabeza hacia la izquierda para poder leer mi título y mi autor escritos en mi costado, el corazón se me acelera. En unos pocos segundos mil cosas pasan por mi cabeza "¿será mi dueño permanente ésta persona, o solo un dueño temporal?" "¿Le gustaré o le pareceré muy viejo?" "espero que no me abra y se sorprenda de mis hojas amarillentas". Es que bueno, hace casi dos años que nadie me abre, espero que no me pase lo que a algunos de mis compañeros, los más grandes, que fueron apagados y llevados al depósito de atrás de los sanitarios. Un libro restaurado (impreso en 1946, pero cuya película recientemente fue filmada, volvió a cobrar popularidad e interés) me contó que solamente en excepciones, y él fue una, un libro vuelve desde el depósito a las estanterías, los demás quedan ahí para siempre. Yo tenía mucho miedo de que algo asi me sucediera, pero veía el lado bueno de que tal vez me volvería a juntar con algún viejo compañero así de nuevo me cuenta la historia que lleva adentro. 
En este lugarcito que ocupo como libro soporte o como libro de apoyo, ya que consto de una buena cantidad de hojas, tengo hermosas vistas hacia la puerta y los dos ventanales principales. La biblioteca se encuentra en una esquina, así que el primer ventanal me indica que si la gente va para la izquierda, no le dio importancia a la biblioteca, pero si va para la derecha, hay posibilidades de que entre. En caso de que vaya para la derecha y haya posibilidades de que entre, cruzaría por el segundo ventanal. Si cruza por el segundo ventanal, hay dos opciones: la primera, que cruce la calle de mala manera, a mitad de cuadra y no por la senda peatonal, lo cual es muy poco probable pero sucede. La segunda, y la más propensa a ocurrir, es que entre a la biblioteca. Amo advertir desde el primer ventanal cual es el estilo de la persona que entraría, acorde a su ropa, a su peinado, a su rostro. Me imagino para qué sección de la biblioteca viraría y hasta a veces acierto el exacto libro que busca. Sinceramente, en la biblioteca la paso muy bien, pero no puedo dejar de pensar lo hermoso que sería tener un dueño permanente. 

Un 16 de Noviembre por la tarde, un joven entró pero yo no me había percatado de eso porque estaba distraído riéndome de cómo la señora de la biblioteca no encontraba la ficha de uno de los niños que siempre buscaba un libro de cuentos infantiles. Fue cuando cruzó por en frente de mi latitud y vi su figura, me sorprendí porque había quedado en la segunda estantería cuyo tema es muy parecido al nuestro: Novelas contemporáneas. Pero luego giró bruscamente hacia la sección de Literatura de Ciencia Ficción y Thriller. Ahí me dije que si está buscando algo así, ni en un millón de lustros se fijaría en mí. De igual modo, continué viéndolo.
Eligió un libro pero no logré ver cual. Lo pagó, se lo embolsaron y se dirigió a la puerta para irse. Cuando cruzó por al lado de mi estantería, choco su pie con una de las patas que estaba un poco saliente. Los estantes temblaron y yo tuve taquicardia. Tenía miedo a caerme y que se me doble alguna puntita, o alguna hoja. Pero el joven pudo sostener la estantería y con mis compañeros quedamos bastante quietos. Fue entonces cuando me miró fijo mientras maniobraba hasta estar seguro de que no nos íbamos a caer. Inclinó su cabeza hacia la izquierda, por inercia, y suavemente me sacó. Sopló mi tapa y mi contratapa, También aprovechó a leerla; amaba que me leyeran la espalda. Luego su dedo índice recorrió mi costado muy delicadamente, sacando cualquier polvito que haya quedado. 
Sin quitar su mirada de mí, me llevó con él hasta uno de los sillones que se encuentran en el centro de la biblioteca, y tanteando con sus piernas y su otra mano, logró con éxito sentarse. No dejaba de mirarme. Hasta que por fin, POR FIN, me abrió. Hacía casi dos años no sentía esa sensación. Leyó la primera hoja, la volteó e hizo una lectura global de los datos de impresión. No le dio mucha importancia, como nadie le da importancia. Ni siquiera yo. Luego cambió de hoja, llegó hasta la de las líneas de dedicaciones y recuerdos. Eran bastantes, mi autor era muy sentimental y hasta a veces cursi. Y así fue despacio hasta que arribó al comienzo de mi primer capítulo. Pero la cosa ya no me estaba gustando, quería decirle que pare, no quería que siga, intentaba darle algún tipo de señal pero no podía, rogaba que la señora de la biblioteca lo echase a patadas. Si continuaba leyéndome, no iba a parar hasta el final. Pero la idea no era que él me leyera ahí, en la biblioteca, sino nunca podría llevarme con él, sino que cuando me culmine me dejaría en el mismo rincón de la estantería número uno, en el estante número siete. Si, el mismo, el de la vista a los ventanales. No quería eso, rogaba que pare. Estaba muy seguro de que si él continuaba leyéndome, no dejaría de hacerlo. A finales del siglo pasado, cuando ni bien fui impreso, era popular por mi atrapante historia. Mi autor era el mejor novelista de los 90s, y no es que lo diga porque me haya escrito a mí. Luego su fama decayó porque se volvió muy mediático. Hace un par de días leí ligeramente en un periódico que alguien llevaba bajo el brazo, que mi autor ahora se dedicaría al teatro. ¿Al teatro?. Ojalá le vaya mal. 
Capítulo dos. Él no paraba, él seguía conmigo y yo sin poder evitarlo. Estaba poniéndome triste en serio porque no salía la imagen de mi cabeza. Esa imagen de mí, siendo dejado nuevamente en mi lugar. Aunque debo decir que me sorprendían las expresiones en su cara. Me miraba con impresión, de a ratos con amor, pero siempre con una sonrisa. Muy pocas veces me han leído realmente interesadamente, pero ésta vez fue muy diferente a las demás. Es más, me atrevo a decir que nadie me ha leído así. Se sentía bien, me sentía querido. Me sentí vivo, él me dio vida.
Capítulo treinta y cuatro. Ocho de la noche. BASTA, POR FAVOR BASTA. NO SIGAS. Pensaba yo. La biblioteca cerraba ocho y media y yo estaba a dos capítulos de volver al rincón, y, ¿por qué no?, en una semana tal vez ir al depósito. Tenía ganas de gritarle que me lleve como dueño temporal y deje esos dos últimos capítulos para leer en casa, ya que tengo un sorprendente final. Es increíble cómo acabo. 
Pero ocurrió. Leyó emocionado mi final emocionante. Hojeó la última hoja del último capítulo y ésta estaba en blanco. Volteó y leyó en mi última hoja las demás obras de mi autor. No tenía nada más que hojear. Me cerró y admiró mi espalda por unos segundos. Mi contratapa. Levantó la vista y vio por el ventanal que ya era de noche. Se levantó muy rápido y desesperado del sillón, parecía que estaba llegando tarde a algún lado. Se dirigió hasta la primer estantería y me dejó donde estaba. Abrió la puerta y se fue, sin importarle nada, sin importarle yo. Nunca me sentí tan triste. A las ocho y media la señora de la biblioteca tiró por última vez el spray rico por entre los pasillos, cerró todo, y se marchó. 

El sol se asomaba por el segundo ventanal, pero era muy temprano aún, asi que no era momento de abrir la biblioteca. De igual modo, la señora ya se encontraba barriendo los pasillos. Siempre me despierto antes de que ella llegue, pero ese día se ve que dormí de más, tal vez por estar pensando hasta altas horas de la madrugada. Para más o menos las nueve de la mañana, entró el primer lector. Y era él. El joven de la noche anterior. El que me dejó olvidado y el culpable de que una semana después me llevasen al depósito. Porque sí, él tenía la culpa. 
Se dirigió directo hacia el sillón en el cual estuvo sentado el día anterior leyéndome. Por supuesto no sin antes saludar gentilmente a la señora de la biblioteca. En el asiento había dejado olvidada la bolsa con el libro que había comprado el día anterior. Lo agarró y explicó el torpe hecho a la señora. Ambos rieron. Se despidieron y él nuevamente se dirigía a la puerta, pero ésta vez con cuidado para no patear ninguna estantería. Fue cuando entonces se detuvo ante mí, y volvió a mirarme. No sacaba su mirada de encima mío y me intimidaba. Pero yo sabía muy bien que él no estaba leyéndome, porque podía notar que sus iris no estaban siguiendo una lectura, sino que estaba mirando en mí la nada misma, y pensaba. No se qué estaba pensando, pero se que pensó bien. Me tomó suavemente como la primera vez que lo hizo, y yo nuevamente me sentí taquicárdico.
Conmigo en su mano se dirigió hasta el escritorio de la señora. Yo no sabía qué pensar. "¿Será que quiere ser mi dueño temporal? ¿mi dueño permanente?" "¿Será que me quiere llevar al depósito por sus propios medios?", pero en realidad no podía creer, ni entender, lo que me estaba sucediendo. 
-¿Cuánto cuesta?- preguntó. 
Si, evidentemente planeaba convertirse en mi dueño permanente, al menos que haya pensado en regalarme, pero yo tenía la intuición literaria de que no. Pagó por mí y rechazó la otra bolsa que la señora de la biblioteca le ofreció. Me puso junto con el libro que había comprado el día anterior, al parecer, en su casa, yo iba a estar con un compañero de la misma biblioteca, eso era lindo. Ya nos dirigíamos los tres a la puerta, y vi a la señora de la biblioteca, inmersa en su mundo de rellenar fichas y quejarse de que los lectores no devuelven libros. Por supuesto, siempre siendo muy cordial y utilizando las palabras correctas. Fue mi primera lectora. Aunque ella no se haya despedido de mí, yo si lo hice de ella. Fue lindo estar en la biblioteca, me cuidó bien.
Salí por fin, estuve en la calle, sentí el sol hermoso y los excesos de la ciudadanía. 
Llegamos a su casa. No recuerdo haber visto a alguien más. Como tampoco recuerdo haber visto por ahí algún papel de regalo o moño que dé más sentido a mí siendo regalado. Entramos a su pieza y nos dirigimos hacia una pequeña estantería que él tenía, con tan solo cuatro estantes, pero en ellos una gran cantidad de libros. La miró un poco y analizó en qué recoveco nos podría meter, pero antes, se sentó en su cama. Nos sacó de la bolsa y nos apoyó en su regazo. Abrió a mi compañero y en la primera hoja escribió un par de cosas, parecía una dedicatoria. Y advertí que lo era cuando leí que al final escribió "feliz cumpleaños". Al parecer se lo iba a regalar a alguien. Luego lo cerró. 
Me tomó y sin abrirme me miró. ¿También me iba a regalar?. Pero se notaba que no tenía muchas ganas de escribir en mí. Aunque después se arrepintió. Me abrió y en mi primera hoja escribió su nombre: Nahuel. Me miró con amor, como nadie nunca me había mirado jamás y me dejó en su mesita de luz. Tal vez quisiera volver a hojearme más tarde, o tal vez solo quería tenerme cerca. Desde el primer momento supe que causé muchas cosas positivas en él. Nunca me sentí tan amado, nunca me sentí tan bien leído. Nunca me sentí tan vivo. 
Fue mi dueño temporal por siempre. Me leía una vez al año. A veces no llegaba al final, a veces se salteaba algunos capítulos en mi mitad, pero siempre me hojeaba. Constantemente me abría. Y me quería así, con mis hojas amarillentas y mis puntas duras similares a una galletita de agua. Yo lo amaba. Lo amo. No fue el primero pero fue y es mi lector favorito en el mundo.
Y ésta fue mi historia. No me refiero a la historia que llevo adentro, que también es mía, pero fue escrita por mi autor, sino que es mi historia, la de mi vida, no la de mi piel. Me alegra haber podido generar la paradoja de un libro contándose a sí mismo, pero no la historia que lleva escrita, sino su historia. Suena raro, pero es hermoso.
Gracias por leer. 

                                               Petricor.-

miércoles, 24 de febrero de 2016

Para mi guardián.

Entonces, la serendipia ocurrió y los momentos junto a tu ser se volvieron sempiternos.
Esto es inefable, va a morir conmigo.
Etéreo, como tu piel, como tu voz verdeagua. 
Tan mondo como el agua pura, y acendrado como el corazón de un niño.
Me transformó en bonhomía.
Una ataraxia que planeo sentir por siempre, si tengo tu permiso. 
¿Me lo permitís?

jueves, 11 de febrero de 2016

Crónica de un encuentro.

Una historia real y de amor (por fin).

El sol estaba fuerte, pero quemaba de la manera más linda. El mar estaba candente; muy ruidoso irradiaba un azul brillante como él solo podía irradiar. La arena blanca amarillenta marcando los caminos que se perdían -o entrelazaban- de las personas. Las personas, inmersas cada una en su mundo; mundos que por ahora no preciso de conocer. Y yo, ansiosa, en el día más lindo del milenio. 
Es que ya no podía, no aguantaba. Estaba como una criatura esperando con ansias la Navidad, o su cumpleaños. Estaba con los nervios del primer día de clases cuando empecé Primer Grado. Pero estaba también con la tranquilidad de que algo bueno iba a ocurrir. 
Los desencuentros me enloquecen. Se me va el aire y quiero llorar. No quería que nos desencontremos, por eso traté de hacer (y de que haga) todo a rajatabla. Debíamos hacer todo lo que desde hace meses veníamos pactando. Elegimos el lugar y el horario. ¿El lugar? Malo. ¿El horario? Malísimo. ¿Me importaba? Para nada. Como tampoco me importaba el sol y su hermosura, el mar y su pureza, la arena caliente, ni la gente feliz, ni el día mas lindo del milenio, ni ninguna otra cosa en el mundo, o en mi mente. O en el universo. O en la galaxia. Iba yo con mis manos chiquitas ahuecadas llevando mi corazón como si fuese el último sorbo de agua de la Tierra. Hacía equilibrio para que no se me caiga y trataba de esconderlo para que nadie lo viera, es que está un poco agrietado en el lado izquierdo por una espina clavada, y me da vergüenza. 
Tenía que llegar rápido a dónde él se encontraba para poder dárselo y que haga algo, lo que sea, para curarlo. 
Es que nos desencontramos. ¿Cómo puede ser que nada me salga bien? Ya me estaba desesperando y tuve que utilizar una mano para poder secarme la gota gorda de transpiración en la frente. Despegué mis manos y casi se cayó mi corazón. Pero no, no lo dejé caer, ni me dejé decaer. Me armé de paciencia y volví a sostenerlo como si fuera un tesoro valioso. Y en realidad lo era, y lo es.
Esperé, porque no me quedaba otra. Y un mensaje llegó. 
"Ya estoy".
Taquicardia inexplicable. Me dispuse a acarrear mi corazón nuevamente, junto con toda mi humanidad y mi vida. Ésta vez debía ser, no podía ocurrir un desencuentro una vez más. 
Caminé y ví pasar los últimos meses por delante de mis ojos. Y no pude ver nada más. Estaba cegada por la incertidumbre, el miedo, pero también la felicidad. Una mezcla de sensaciones que iban a desembocar en yo riéndome hasta llorar o llorando hasta reír. En cualquiera de los dos casos hubiese sido malo, y gracioso. 
Pero ocurrió. 
Pero lo ví.
Pero mi vida cambió. 
Primero reí, pero después me puse seria porque no estaba yo en mi cuerpo. Yo me encontraba flotando, viéndonos desde arriba. Él me vio y sonrió. Jamás había tenido la suerte de apreciar una sonrisa tan sincera y llena de alegría. 
Nos acercamos lentamente. No pude coordinar los brazos ni la boca. Quería besarlo y abrazarlo al mismo tiempo. De igual modo lo hice. Entrelacé mis brazos por detrás de su cuello para demostrarle que él es todo lo que más me gusta de él, y lo besé porque el olor y sabor a alcohol que tenía yo en ese momento, él merecía conocer. Debía saber que un lunes yo me encontraba bebiendo por su culpa, porque él existe. El beso con sabor a sal marina más dulce que pudimos darnos jamás. 
Desde arriba yo miraba cómo él abría sus manos y yo le dejaba lentamente mi corazón, para que lo guarde en su bolsillo y luego vea qué hacer con él. Podía curarlo, podía admirarlo, podía quererlo o podía jugar a la pelota con él. No importaba. Si mi corazón estaba en su poder, no me importaba nada.
Entonces me dediqué a ver sus ojos marrones fuerte que estaban más hermosos que una noche estrellada. Y pude ver mi reflejo en ellos, eso significaba que estaban cubiertos por una pequeña lámina de humedad, que yo más bien llamaría emoción. Y vi sus manos. Y su cuerpo. Y su felicidad. 
Él observó un poco mis tatuajes, mis cicatrices, mi rostro. Algo lindo habrá sentido. 
Y quince minutos duró el encuentro que esperé mi vida entera. En la calle 244 con miles de personas alrededor percatándose de nuestra sincera felicidad, bajo un sol que estaba fuerte, pero quemaba de la manera más linda. Frente a un mar candente; muy ruidoso que irradiaba un azul brillante como él solo podía irradiar. Sobre la arena blanca amarillenta que marcaba los caminos que se perdían -o entrelazaban- de las personas. En el día más hermoso del milenio, conocí el amor.

martes, 2 de febrero de 2016

Nosotros dos.

Un día el silencio me quiso atrapar
y quiso obligarme a callar,
pero vos floreciste en mi jardín
y nunca solita me dejaste estar.


Han venido vientos oscuros y malos.
Tus pétalos me cubren en la tempestad.
Tu tallo, el apoyo de mis hombros cansados.
Tus raíces, mi verdad.


Por días y noches he jugado con vos.
La niña danzaba para la flor.
En la lluvia la abrazaba como la última vez.
Cuando salía el sol, la envolvía en besos.


No existía el temor, no existía el miedo. 
Solo existían ellos dos.

Un par de lágrimas he dejado caer,
solo para que sepas que a veces soy débil. 
Aunque ya me sabés, me probás y me entendés. 
Tocás mi corazón y te das cuenta que florcitas crecen en él.


Es increíble la manera en la que me protegés. 
En la que me miras. Con vos nada me hace mal.
Si no te diste cuenta, tus besos me causan taquicardia. 
Cúmulo de mil sensaciones que jamás voy a olvidar.


Por días y noches he jugado con vos.
La niña danzaba para la flor.
En la lluvia te abrazo como la última vez.
Cuando sale el sol, te envuelvo en besos.


No existe el temor, no existe el miedo. Solo existimos nosotros dos.

lunes, 11 de enero de 2016

Té con limón.

Si hoy no te veo, algo se rompe en mí.
Algo se esfuma de mi corazón.
Las sístoles y diástoles jamás serán las mismas.

Si hoy no te veo ya no quiero ver.
Ni oír, ni hablar, ni sentir.
No me atrevo a permitir que nadie más que vos me endulce los oídos con té y limón.

Si hoy no te veo no se qué va a ser de mí.
Seguramente, algo voy a ser.
Seguramente, nada de lo que quiero ser.

Si hoy no te veo, ¿se supone que deba seguir?
No tengo tantas fuerzas como para aguantar mis párpados pesados de lágrimas que me ruegan que las deje caer, por vos.

Por favor, dejame verte. 
Una sensación sin igual en tu piel.
Detrás de tus orejas, un cosquilleo. 
Contame, ¿cuántas provocaron eso?
Te vas a saber y te vas a sentir canción.
Nadie te va a amar con tal pasión.
Toda está en mí la confianza.

Si hoy no te veo, no creo morir.
Solo creo no vivir. 
O vivir enemistada conmigo sabiendo que te perdí.

Si hoy no te veo, no importa.
Pero no me dejes perderte.
No te alejes tanto de mí. 

Si hoy no te veo, seguro será mañana. 
O pasado mañana, o algún otro día de la semana.
O del año. O del mes.

Si hoy no te veo, quiero que de todos modos sepas que te mando un beso.
En el alma.
O dos. O tres.

Si hoy no te veo, ni vos me ves a mí,
es menester que sepas que aunque no nos veamos,
no dejás de hacerme feliz.

martes, 15 de diciembre de 2015

Blanco y gris.

Y fue en un segundo, en un ahogo, que te robaste mi alma. Así, de la manera más ficticia que alguien pueda imaginar, me dejaste sin nada. Tirada y desnuda en mi cama. Deseando estar muerta. O que estés muerto vos. Pero más muerta yo. Llorando mares. Escupiendo sangre. Jadeando. Agarrando las sábanas fuerte con mis puños cerrados y mis nudillos pelados de tanto golpear la pared. Arrancándome los cabellos con todas mis fuerzas, total nada seria más doloroso que lo que vos me hiciste. Sufrí hasta quedarme dormida.

domingo, 6 de diciembre de 2015

Crónica del dolor.

Tengo un grave problema. No se si es un complejo; de serlo, no se cómo se llamará. La cuestión es que siento que soy algo, pero éste algo que siento que soy es inferior al algo que se que soy. Me siento inferior en todo sentido. Pero no me sale no sentirme así. 
No creo que me hagan sentir inferior, ya no voy a echar la culpa a las demás personas por el simple hecho de que no puede ser que el mundo conspire en mi contra, porque no es así. Por otro lado, se que soy una persona muy buena. Creo que también ahí radica un poco el que me sienta inferior, y boluda. ¿Para no sentirme inferior tengo que ser mala? Otro problema, no me sale ser mala. Las veces que parezco mala por algo que hago es simplemente ingenuidad. 
Veo y vivo cosas que me hacen sentir así. Me doy cuenta que lo que tengo no merezco y que merezco otra cosa. O simplemente, no merezco. Me pregunto a veces por qué me quieren. Si no le doy alegrías a nadie. A mi familia, bueno, sí. El colmo sería que ellos no se sientan orgullosos de mí, porque hasta yo algunas veces me siento orgullosa de mí y mis logros. Pero, ¿merezco que esa persona me quiera?. Esa persona tan linda que está dejando todo por mí, ¿lo merezco?. A veces me da miedo hacer algo malo por ingenuidad y que al fin se de cuenta que no lo merezco. La inseguridad me come.
A veces cuando estoy esperando que alguien me salude y no lo hace, me digo que está bien, que me merezco que no me salude. ¿Por qué me merezco?. Y porque sí, porque así soy y no está bien ser como soy, porque podría estar mejor, porque soy una boluda. Así que está bien, que no me salude, no merezco su saludo. 
¿Es inferioridad eso? Si no lo es, que alguien me diga qué es, porque para mí sí. 
Dicen que antes de juzgar a alguien hay que conocerlo, no se puede juzgar por la mera apariencia. A veces, no dejo que la gente me conozca para que no me juzgue, ya veo se da cuenta que no merezco su amistad o amor. ¿Es inferioridad eso?
Creo que en algún momento voy a entender por mi cuenta porqué me sucede ésto. No creo necesitar en éste momento alguien que me diga "tenés que cambiar, vos valés, etc." porque se que valgo y aunque éstas líneas demuestren lo contrario, soy quien más quiero en el mundo. No quiero que vengan a decirme que necesito ir al psicólogo, porque tal vez todos necesitamos, y porque no estoy por ir. No se si porque soy terca o qué, pero por el momento no voy a ir. 
Ésto que escribo es una línea que baja desde mi cerebro hasta mis manos, tal vez ni siquiera lo estoy pensando. Tal vez ni siquiera lo estoy leyendo. Pero si me ves hoy, así como siempre estoy: sonriente, paciente, amable, comprensiva, vas a decir "¡pero ésta mina no da más de feliz!". Pero mirame bien a los ojos. Todo tiene un trasfondo. Tal vez con cada acto de amabilidad te esté implorando que no me dejes sola. Pero si no querés no lo hagas, porque no se si merezco que estés conmigo. ¿Es inferioridad eso?.

¿Debería acercarme más a Dios? ¿Debería alejarme más de Dios? ¿Es una crisis de adolescente? ¿Debería dejarme de boludeces y preocuparme por cosas que importan? Creo que lo último sería lo correcto, porque después de todo no merezco que se preocupen por mí.

lunes, 30 de noviembre de 2015

Leuhan.

Navegando un mar azul
el cielo gris, se hizo cristal.
Felicidad, estar feliz 
porque es con vos.
Navegamos en risa y amor,
en risa y dolor,
en risa y amor,
en risa y dolor.

Una familia creciendo.
Un camino haciéndose.
Montañas dibujan un paisaje puro para mí.
La lluvia a veces correr al sol 
y seguimos navegando en risa y amor,
en risa y dolor,
en risa y amor,
en risa y dolor.

Venís. Te vas.
Sosteneme.
Se que no voy a caer
mientras estés detrás.
Es que nunca viví nada así
y lo imagino con vos.
Conmigo y con vos.
Navegando en risa y amor,
en risa y dolor,
en risa y amor,
en risa y dolor.

Navegamos en verde esperanza,
con sobrillas de naranjitas y mi risa roja.
Soy blanca; me mirás,
me sonreís, me sonrojás.
Se avecina la tormenta,
no creo poder con ésto.
No me sueltes la mano por favor.
Voy a llorar y a gritar por vos.

Se calma, y empieza.
Tomamos los remos.
Miramos la cielo, es de cristal.
Estoy en tu vida, 
vos estás en la mía.
Y seguimos navegando en risa y amor,
en risa y dolor,
en risa y amor,
en risa y dolor.

miércoles, 25 de noviembre de 2015

Antología.

Entre primeros días de Noviembre de 2015 y 25/11/2015.

Estudio Comunicación Social. 
O sea, ¿periodismo?
Sí gente, periodismo.
La cuestión es que aunque no parezca, o no se las conozca, hay diferencias tanto en la formación como en las herramientas que usan, y en la salida laboral del periodista y el comunicador. Pero, no viene al caso. 
En éste primer año de formación (que, con lo que respecta a la universidad, me ha encantado) me tocó conocer y leer libros de autores que me estaría costando adjudicarles un adjetivo calificativo. Magníficos, esplendorosos, sublimes. Y me quedo corta. No exagero. En mi casi dos décadas de vida he leído más de un centenar y medio de libros (sí, a veces ando con un tiempito de más) y jamás, no se porqué, mi lectura se asemejó a la magnitud de la genial bibliografía que ofrece la facultad. Bueno, es obligatoria, y es muy raro que me haya gustado, porque generalmente lo que es obligatorio es también inmundo. 
En fin. El último libro que leí (y lo hice durante el mes pasado) se titula "Antología de la crónica latinoamericana actual" cuyo editor y compilador de crónicas es Darío Jaramillo Agudelo.
Ahora, ¿qué es una antología? = Una colección constituida por fragmentos de obras literarias, musicales, científicas, etc. de uno o varios autores, escogidas en función de un criterio. (Lo googleé, no me pregunten, sólo soy una chica).
En éste caso, se trata de una colección de crónicas de autores hispanohablantes y oriundos de diferentes lugares de América Latina. 
José Luis Martínez Albertos, ha descrito a la crónica como "una narración directa e inmediata de una noticia con ciertos elementos informativos, que siempre deben ser secundarios respecto a la narración del hecho en sí" - y agregó - "Un producto literario predominantemente latino". 
Después de leer el texto, no es un mito que la crónica es otra joyita latina. Es por eso que me tomé el atrevimiento de mostrarles algunos fragmentos de mis crónicas favoritas de éste libro. Si bien Antología de la Crónica Latinoamericana Actual contiene cincuenta y cinco crónicas, o cincuenta y tres, o cincuenta y cuatro, (dedeé el índice tres veces: la primera me dio cincuenta y cinco, la segunda cincuenta y tres y la tercera cincuenta y cuatro. Disculpen, no lo puedo evitar, por algo estudio ciencias sociales), solamente resalté mis más-preferidas, las que me gustaron más. Subjetividad, subjetividad, subjetividad. 
Espero que les parezca interesante ésta entrada. La idea es demostrarles que, aparte de escribir boludeces, sueños e historias, también hago otra cosa: estudio. Y estudio algo muy lindo, no se si sabían. Me está haciendo crecer. En éstos últimos tiempos se me dio por tener la fantasía de ser cronista, ya que "El cronista traduce el primer mundo al tercero", y eso me fascina. Vamos a ver qué sale. Mientras tanto seguiré instruyéndome para alejarme de la bolsa de los vende-humo, pero no prometo nada. 

Camila <3

Muxes de Juchitán. (por Martín Caparrós)

"¿Por qué decimos que hay matriarcado acá? Porque las mujeres predominan, siempre tienen la última palabra".

"Hay pobreza pero no miseria".

"El tema del VIH viene a abrir la caja de Pandora y ahí aparece todo: las elecciones sexuales, la autoestima, el contexto cultura, la inserción social, la salud, la economía, los derechos humanos, la política incluso".


Un artista del mundo inmóvil. (por Leila Guerriero)

"Y pensé que es probable que todos armemos nuestra historia en torno a un origen que en verdad nunca es tan puro como se supone".

"La temeridad está puesta en los cuadros. No en la vida cotidiana. Creo que es el lugar donde ser valiente tiene sentido".

El sabor de la muerte. (por Juan Villoro)

"Perdí un tiempo precioso atándome los zapatos con doble nudo. Los obsesivos morimos así".

El pueblo que sobrevivió a una masacre amenizada con gaitas. (por Alberto Salcedo Ramos)

"Los habitantes de estos sitios pobres y apartados sólo son visibles cuando padecen una tragedia. Mueren, luego existen".

"Habitantes de una país terriblemente injusto que sólo reconoce a su gente humilde cuando está enterrada en una fosa".

"El sobreviviente de una masacre carga su tragedia a cuestas como el camello su joroba, la lleva consigo adondequiera que va. Lo que se encorva bajo el pesado bulto, en este caso, no es el lomo sino el alma".

"Ya nada será tan bueno como en la época de los abuelos, cuando ningún hombre levantaba la mano contra el prójimo, y los seres humanos se morían de puro viejos, acostados en sus camas".

Retrato de un perdedor. (por Alberto Salcedo Ramos)

"La otra cara del racismo: el público, conformado en su gran mayoría por negros y mulatos, manifiesta sin ningún pudor el deseo de ver al boxeador blanco tendido en la lona con la boca llena de espuma. Tal actitud refleja, acaso, la ambición de cobrarle una amarga revancha a la historia".

"A pesar de nuestras ropas, seguimos desnudos. (...) Si nos niegan el perfume, como a Regino, lo que nos queda es el sudor".

La cárcel del amor. (por José Alejandro Castaño)

"-¿Pero esta interna no estaba visitando a otro recluso?-, le pregunta el director a una psicóloga, que es la encargada de vigilar que una misma mujer no tenga dos novios a la vez. -Si, pero ellos ya terminaron-, responde la psicóloga. El director niega la autorización. Aún es muy pronto para dejar que la interna vaya con otro preso."

"Uno se enamora y se vuelve un pedazo de carne".

Lucho Gatica (Maquillaje para la cuerda floja de la voz). (por Pedro Lemebel)

"(...) encontraban en la concha acústica de su canto una razón para vivir".

"Los discos se fueron quebrando, y Pitico desapareció tragado por los sones vibrantes de la tecnología electrónica".

Persiguiendo a los Rolling Stones. (por Daniel Riera)

"Parece románticamente gracioso o graciosamente romántico que Keith Richards tome su guitarra y se ponga a cantar un tema que se llama This place is empty delante de más de un millón de personas, en el concierto más grande de toda la historia de la música, sobre un escenario de 22 metros de alto, 28 metros de ancho y 60 metros de profundidad montado frente a la playa de Copacabana, en Río de Janeiro. Y ahí estoy yo ahora: en el centro del universo, frente al escenario, delante de todo, y ahí están ellos, tocando gratis para la gente y los veo en tamaño natural, como si estuviera en un teatro, y no lo puedo creer".

"Coleccionistas y fans entienden de qué se trata lo que vamos a vivir dentro de menos de tres horas".

"Porque el 18 de febrero en el Brasil hay dos medianoches: a las 12:00 de la noche hay que atrasar el reloj una hora y vuelven a ser las 23:00. No deja de ser maravilloso que la noche de las dos medianoches sea juntos la noche que tocan los Rolling Stones. En el lugar donde los Stones brindan el concierto más grande de la historia de la música, el día tiene 25 horas".

Escrito en el cuerpo. (por Josefina Licitra)

"La vida no deja su huella sólo en el cuerpo".

"-Vamos a bajarte el maxilar derecho, lo emparejamos con el izquierdo, te metemos un hueso de la cresta ilíaca y te quedás cuarenta y cinco días con la boca inmovilizada y cerrada con alambres.
-¿Y la comida?
-Con pajita.
Imaginate a Mike Tyson explicándole a su contrincante, detalladamente, cómo le va a romper la cara sobre el ring".

"Siempre es probable que tu marca deba enfrentarse al paso del tiempo".

(Diálogo entre Chiche Gelblung y Tévez)
"-¿Y vos cómo hiciste para levantarte a esa mina? -le preguntó a Carlitos Tévez, el-de-las-cicatrices-en-el-cuello, cuando estaba a los besos en Brasil junto a Natalia Fassi. Tévez miró a cámara con un gesto duro y bovino, como si el aire lo hubiese congelado en un momento subnormal.
-¿Eh? - dijo. Se sorbió los mocos con un respiro seco.
-Pero... lo que importa es lo de adentro, papá- contestó finalmente, ofuscado, haciendo gala del razonamiento más verdadero que arrojó el fútbol en los últimos tiempos".

Carlos Gardel o la educación sentimental. (por María Moreno)

"Gardel sería el hombre de aldea que se prueba la ropa de la aristocracia europea y descubre que es su segunda piel".

Buenos Aires era una fiesta. (por Eugenia Zicavo)

"Mientras tanto, la droga que más muertes produce en el mundo es el tabaco, seguida por el alcohol, el abuso de las drogas farmacéuticas legales y recién en cuarto lugar las drogas ilegales en su conjunto".

Relato de un secuestrado. (por Álvaro Sierra)

"Él llevaba unos tres meses secuestrado y había entendido la regla básica del negocio, la sola posibilidad de una persona en la posición de un animal para seguir sintiéndose persona".