sábado, 21 de abril de 2012

For my nightmare

Parada yo, ahí, con mi vergüenza y desfachatez expuestas ante todos. Luces. Humo. Sonido de música penetrando mis oídos, y muchas, muchas personas pensando que son felices, bailando, cantando, riendo, para luego volver a la realidad que los encierra, de la cual una noche, estos seres se quieren escapar.
Yo también andaba con ganas de escaparme de la realidad, pero estoy tan aferrada a la maldita, que me cuesta, me cuesta mucho, pero lo logré, con la ayuda de una personita.
Esta personita, de 1,60 metro de altura aproximadamente, cabello castaño oscuro, ojos marrones, como el café, como el chocolate. Deliciosos. Y un disfraz de pirata, pero mas bien, era una estrella de rock. Ella era ROCK. Su nombre era Celeste. Se ve que me vio, alguien se fijó en mí, en lo aburrida y amargada que estaba sentada en una silla en un rincón de la pequeña sala de la cual sus cuatro paredes estaban a punto de derrumbarse por tanta energía dentro. Noche de música. Noche de amor. Noche de sexo. Noche de droga. Noche de disfraces. Noche.-¡Vamos a bailar! dale...- dijo ella, con su dulce voz, y fue muy difícil diferenciar si era una persona, o un ángel. No me pude negar, no, no pude. Me compró, con tan poco, tan solo unas palabras, tan solo una mirada, ella lo hizo. Me llevó. Me arrastró hasta la pista de baile, en el montón, entre las crueles y tiernas almas que allí se encontraban, me tomó de las manos y me hizo bailar, supe en ese momento que sin problema alguno podría yo convertirme en su esclava, en su plebeya, en su todo, y ella sin saber que yo pensaba eso, sin saber que me sentía hipnotizada, hechizada por sus labios rojos, y su sonrisa que causaba gran excitación.
Bailamos, de la mano, como amigas, como dos chicas intentando divertirse, tratando de dar a conocer que pueden tener un buen momento sin un hombre que interrumpa, hasta felices de la vida, si se podría describirlo así. Tanta adrenalina, tanta magia corriendo por mi ser, que sentí un impulso, unas graves ganas de que mis labios se junten con los suyos, que se conozcan, que se disfruten. Un beso, acompañado por caricias, un sentimiento utópico.
Pero no fue utópico, fue real, fue en el instante en el cual pensé que si no la besaba no me lo iba a perdonar jamás, entonces lo hice. Sus labios se juntaron con los míos, se conocieron, se disfrutaron, mientras sonaba Fuel, y era lo único que escuchaba. Mí querido Hetfield entonando, y nuestra respiración. Épico. Mientras nuestras lenguas, podían juntarse, y nuestros labios quererse, con caricias y apretones intentamos decir cosas que jamás pudiéramos haber dicho con palabras, cosas únicas. Sus manos, que bajaban cada vez más, hasta el final de mi espalda, ya tocando mis glúteos. Mis manos, que acariciaban sus senos, de a poco, también subían y bajaban por su espalda, también llegaron a estar en su cuello, y en su cabello. ¿Era amor? ¿Era felicidad? ¿Eran las drogas? Tal vez, pero ese momento fue eterno, nuestras bocas no se querían despegar, y éramos nosotras, nadie más. Nosotras, y Fuel. Cosquillas en la panza, cosquillas en la nuca, cosquillas en la cabeza, cosquillas en el clítoris. Me estremecía, nos estremecimos ambas.  Nos sentíamos bien, sin problemas. Libres. Verdaderamente habíamos escapado de la realidad, no queríamos que eso acabara.
De a poco, los labios se fueron alejando, las manos fueron volviendo a sus lugares, y los ojos se abrieron. Y allí, la miré de nuevo, a sus ojos deliciosos. Y ella miró los míos, no sé que pudo llegar a sentir ¿Habrá sentido cosquillas? ¿Habrá sentido felicidad? ¿Habrá sentido algo? No lo sé, ni nunca lo sabré.  Nos distanciamos lentamente, de pronto, ambas hicimos como que nada pasó. 
Ella se perdió entre la multitud danzante, y yo volví solitaria a mi silla en el rincón, con mi pobre disfraz de bailarina de Can-Can, mujer de cabaret, si se podría decir. Moulin Rouge. 
Volvimos a la realidad.
Y ahora me pregunto, si ese fue mi sueño más hermoso, o mi peor pesadilla...

Happiness


Por favor, vive cada momento porque la vida es corta.
Disfruta cada día porque solo vivimos una vez.
Y recuerda lo que dicen: "Cuando la noche se pone más oscura es porque ya va a amanecer".
Vivimos en un mundo siniestro donde todos sufren, disfrutan y se complican por las cosas que no importan y a veces tratando de conseguirlas gastamos toda la vida, por que pensamos que jamás moriremos.
Todo tiene un motivo, aunque tal vez no lo entendemos o nunca lo encontramos. 
Pero quizá solo hay una forma de vivir, sin gastar tu vida: Persiguiendo lo que de verdad quieres, lo que necesitas y eliminando lo inútil.


Si cultivas cosas buenas, cosecharas FELICIDAD.


Mad. 21/11/2011