sábado, 1 de febrero de 2014

Traicionero viaje

El era de la ciudad, yo era del campo.
Le gustaba salir a bailar, y a mi la armónica tocar.
Fumaba caros cigarros mientras que yo pasto,
se quedaba hasta altas horas, cuando yo debía madrugar.

Nos conocimos en un bar, yo andaba de visita,
su atención no capté pero él si la mía.
Andaba solo, borracho, de ojos rojos por tanto llorar,
por lo menos cinco whiskys más necesitaba para en confianza poder entrar.

Me acerqué, lo vi. Él ni se inmutó, y me molestó.
Tan dulce piel dañada, me intrigaba su corazón.
Susurré algunas palabras, que el viento llevó,
él que no decía nada después de un trago en mis brazos cayó.

Por largas horas estuvimos, supimos usar el momento,
alardeaba sus cualidades mientras que yo mis defectos.
Nos cansamos y nos fuimos en busca de algún lugar
donde él llamaba telo yo podría jurarle amor eterno.

Entramos, nos miramos, en una cama nos encontramos,
tomó de mis manos, supe que lo podía conocer.
Me inundó de placer, el que nunca más sentí,
me llevó a conocer las estrellas, me entregué,
le entregué todo de mí.

Yo por más simple que parecía, me sabía defender,
y rápido pude notar que sus técnicas sabía manejar.
Me dejó dulce, y nunca más agria volví a ser,
después me dijo que se tenia que ir, antes que vuelva su mujer.

Se cerró algo en mi, con furia lo mire,
es que no podía ser, fui cómplice de un infiel.
Sangre fría volví a tener, me inhibí mirarlo
no quise volver a caer.

Desperté pero despierta estaba, mientras miraba sin ver.
Junté mis cosas y me fui para nunca más volver.
Me dije a mi misma que ésto suele suceder,
de historias tristes y traición uno es participe.

Luego la tranquilidad en mis campos yo busqué,
pero todo era en mi mente y no quería enloquecer.
Falso cerrojo de amor, falsa causa, falso efecto,
falso amor que prometió, falso error que cometí,
y de nada me arrepentí.