viernes, 21 de marzo de 2014

Speechless

Ya el sol se había asomado, pude percibir su luz y calor por la translucidez del vidrio del ventanal y las claras cortinas. Arrugué la frente y sonreí. Giré mi cabeza para el lado de adentro de la cama y abrí mis ojos. Entonces lo vi. Tan prolijo en su dormir, lleno de ternura, haciendo muecas, y morí de amor. Estiré un poco mi cuello y le regalé el primer beso del día. Al sentirlo dibujado en su mejilla abrió los ojos, me miró, sonrió, y me contestó con un beso en la frente. Morí de amor por segunda vez. Lo miraba desperezarse, estiraba todo su cuerpo, hacía ruidos con la boca y sus huesos sonaban. Terminó de despabilarse para quedar mirándome fijamente. Cómo me gustaba, me volvía loca. Después de pensar un rato qué decir, me animé a expresarle el sentimiento de amanecer a su lado, no dejé de contarle lo bien que se sentía, lo plena que me dejaba, y después pregunté:
-¿Qué sentís al despertarte a mi lado? 
No contestó y giró su cabeza hacia el ventanal, la luz hizo que achinara los ojos. Yo me extravié mirando como me ignoraba y corrí la miraba también. Cerré los ojos para poder pensar pero no pude. Me levanté y me dispuse a continuar el día sin estar dispuesta a nada. No lo miré más, desayuné sola y salí de la casa, él habrá hecho lo suyo.
Día de estudio y trabajo, los cuales no me daban tiempo a pensar en cosas ajenas a los mismos. Aunque, logré darme cuenta que, en esas milésimas de segundos que había entre correr la mirada o parpadear, lo único que recordaba era la imagen de él esquivándome. Y asi todo el día, hasta que la hora de ir a casa llegó. Llegué, él hacía sus cosas, ni nos miramos, sólo nos percibimos y acompañamos nuestra presencia con un saludo seco. Me acosté. Él a mi lado, dándome la espalda. Pude haber pensado que estaba indignada, o que él lo estaba, pero en realidad estaba triste, llegué a sentir que sus amaneceres no eran satisfactorios a mi lado. Toqué su hombro, no me aguanté. Se dio vuelta. 
- Ésta mañana te hice una pregunta pero ya no quiero saber la respuesta, solamente quiero saber porqué no me contestaste. 
Me miró y largó una risa.
- Me preguntaste qué siento al despertarme a tu lado, y no contesté porque no tengo palabras para expresarlo, es inexplicable. 
Sus palabras me hicieron estremecer, me sedaron, no recuerdo haber sentido nada igual. Me hizo el amor y yo se lo hice a él, acabé en sus encantos y rendida caí a dormir, él me acompañó. Dormimos hasta un nuevo despertar juntos.