lunes, 29 de junio de 2015

Oh l´amour.

Creo que no siento amor. ¿Será posible?
Siento amor por el arte o los animales, amigos o familiares, pero estoy dándome cuenta que no siento amor por una pareja. El "amor romántico".
Lo gracioso es que siento dolor, sobre todo ese dolor debido a la falta de amor. Entonces, si siento el dolor debido a la falta de amor, ¿puedo sentir amor, aunque sea escaso?. No lo sé. Puedo identificar ese dolor proveniente del amor que se quita para que nazca ese dolor, pero no ese déficit de amor en sí.
Este sentimiento, definitivamente, no tiene nombre.
Puedo llorar si alguien que digo querer, o amar, me lastima. Puedo sufrir inexplicablemente si mi pareja me deja, pero no estoy segura de poder ponerme en su lugar. No estoy segura de si al verlo sufrir, aunque mi reacción sea la de acompañar el sentimiento, lo esté haciendo realmente. No estoy segura de si en el momento del acto sexual, eso para mí signifique "hacer el amor", la unión de dos almas, o una simple cogida. No estoy segura de si mi pareja cualquiera sea, en el momento en el que estemos, pueda sustituir lo que siento por otras cosas, como ser el arte, o demás pasiones. 
O tal vez, sí siento amor, y éste amor que siento es el mismo que sienten todas las personas. Me refiero a que, ésto que siento o sentí alguna vez por una pareja, es el nivel máximo de amor romántico que un ser humano puede sentir, que, a mi juicio, es poco. Pero, entonces, ¿dónde encontraría ese amor extra que desconoce la humanidad, que nunca sintió?. Eso es imposible. Demasiada divagación por mi parte.
La otra hipótesis sería que tal vez soy chica y aún no me ha tocado llegar al nivel máximo del amor, ese que te envicia hasta los huesos. Pero a partir de la noción del amor que tengo hasta ahora, llegar a ese nivel de amor que posiblemente no llegué a sentir, no me inquieta. Tampoco estoy apurada. 
Pero, tampoco descarto mi curiosidad y preocupación por ese dolor que siento. Ese dolor sinónimo de vacío. De decir "no me quieren", o "no me quiso". De decir que te falta amor, pero no el amor que pueden darte tus padres, amigos o mascotas, sino el amor que puede darte alguien que también puede darte su corazón. Ese dolor lo siento bien. Está presente los días de lluvia, los días de período menstrual y los días histéricos de primavera o verano. El dolor está, el amor, no. O tal vez sí. 
Parece contradictorio. Bueno, lo es. Solo que no quiero descartar las posibles respuestas a mi problema de falta de amor, o simplemente la llegada del amor a su tope. 
Por último, una tercera hipótesis: La leche de éste café, creo que estaba cortada y me hizo mal.

domingo, 7 de junio de 2015

Manos.

Para S,


Por favor, no me dejes sin tus manos.
Nunca las toqué, pero las necesito.
En especial a las ásperas yemas de tus dedos, 
que al tantear no me hacen más que llevarme a volar.

Y vuelvo.

Y bajo un poquito hacia el centro,
donde están esas líneas largas que algunos dicen leer.
Que son ahuecadas, intensas y especiales.
No son especiales porque sean tuyas. Aunque un poquito, sí, es por eso.

Y bajo más.

Hasta la elevación que le sucede a tu dedo pulgar.
Esa parte gordita en la que logro ver tus venas, y las deseo.
Y observo bien apoyando mi nariz,
y suspiro en tus venas.

Y me mirás.

Pero yo sigo, y ahora hago que tus manos volteen.
Te las cierro y veo la punta de tus nudillos.
Los recorro y siento ternura y violencia.
Y me excito porque voy a llegar a mi parte favorita tuya.

Y las volteás de nuevo.

Y tomo tus muñecas. Ahuecadas y firmes.
Las hago mover y acompaño el movimiento con sonrisas.
Las recorro con mis yemas. Las presiono por si reaccionás.
Pero no reaccionás. Sos fuerte.

Te miro.

Enlazo mis dedos con los tuyos y nuestras palmas se juntan.
Y nuestras almas se juntan.
Siento tu calor y tu energía. Siento miedo y seguridad.
Y te repito que,
por favor, no me dejes sin tus manos.
Nunca las toqué, pero las necesito.