domingo, 31 de julio de 2016

Improvisación de amor

Nahue, hoy tenía ganas de escribirte una canción...

Me había decidido 
mucho antes de partir,
antes de buscar el mapa,
y antes de encontrar la ruta.

Quería concretarlo 
y nada lo iba a impedir.
Ni el miedo, ni mi pobreza,
ni la opinión de alguien más.

La espera se hizo larga 
y mis ganas sólo crecían.
Quería sonreírle a la nada,
feliz porque lo logré.

Luego correr a contártelo todo.
Desde el primer pie que puse
 hasta el último paso que di.
Y vos estabas ahí.

Entonces,
me puse la ropa indicada para el triunfo, 
después de pensarlo por días, 
no cualquier cosa quedaba bien.

Una botellita de agua 
y un tarrito de confianza.
Como cien kilos de amor, 
más mil quinientos de fe.

Y me fui, y llegué y lo logré.

Pero antes,
puse el pie sobre la línea de partida, 
y con mis ojos achinados 
visualicé la meta invisible.

Junte aire en mi pulmones 
y comencé a correr,
nada me detenía, 
ni el hoy, ni el ayer.

La cruz en mi mano transpiraba lava,
demasiado calor en mi cuerpo de mujer.
Mis pies apenas se veían, yo flotaba.
Ni siquiera me encontraba en mi propio ser.

Y me fui, y llegué, y lo logré.

Y no voy decir 
que el miedo no llegó, 
porque aunque no lo creas, 
EL MIEDO FUE MI MOTIVACIÓN.

Pero, 
¿qué pasó?.
Tus ojos vi.
¿Cómo podría tener miedo a algo cuando me miras así?

Y me fui, y llegué, y te encontré.

La meta eran tus manos abiertas,
extensión de tus brazos también abiertos, dando calor.
Tu piel blanca, tu pureza, y tu consideración. 
Ya llegaba, te veía, y perdía la razón.

Es que llegué, lo logré, te encontré.
Y nos fuimos, lo logramos, 
nos tenemos, nos amamos, 
y corremos de la mano

EN BUSCA DE ÉL.

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