lunes, 26 de febrero de 2018

Cups are serious business

Con Nana coleccionamos tazas. Nos gustan mucho porque no importa la época del año que sea, siempre se puede usar una. El que no tomó Coca Cola en taza alguna vez, que tire la primera piedra. Las tazas son lindas, cóncavas y alegres -a veces-. Hay para todos los gustos, de todos colores y también de muchas formas. Larguitas, gorditas, con forma de pera, frasco-taza, cachaditas, sin la manijita para agarrar (a todos, alguna vez, se nos cayó la taza y perdimos la manijita). 
Las tazas son lindas, nos encantan, porque tomar un beverage en una taza es como celebrar la vida.
Con Nana coleccionamos tazas. Él tiene una gordota y alta, para la sopa, de todos colores. También una cuadrada de Jujuy, medio rasposita. Tiene una de Obrero y Parásito, una de Alf que vuelve en forma de fichas, y una de la Torre Eiffel que vino desde París.

Yo tengo una de la Torre Eiffel que vino desde París, pero color rosa. Una de Yellow Submarine de The Beatles, una de gatitos diciendo All You Need Is Purr. Una celeste con florcitas y tapita, una taza-jarrito de tuna, una de perritos, y muchas lisas de diferentes colores.

Comprate una taza, que te regalen una, regalá una. 
Tomá en taza. Agua, un café, un té, un licuado, una leche, Coca Cola, un juguito.
Tomá en taza. Celebrá la vida.

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